Es muy
curioso comprobar cómo los libros pueden cambiar la perspectiva de las cosas.
Hace algo
más de dos años, mi amiga y compañera de trabajo me habló de unos libros sobre
los que yo no había escuchado; “Las nieblas de Ávalon”. Ella describe todo lo
que le fascina con una pasión que a mí me encanta y escuchar como hablaba de
esta historia como un punto de inflexión en su vida, como una reinterpretación
de mitos, como la excusa perfecta para expresarse una feminista a través de la
literatura fantástica…, me inspiró un ansia enorme por leerlos. Quería ver esa
serie de hitos que yo no creía posibles o, al menos, no me había encontrado en
ninguna de mis lecturas anteriores.
Ella puso
esos libros en mis manos y yo los devoré descubriendo a la Dama del Lago, a las
mujeres ocultas tras la leyenda del Rey Arturo, contemplando como la
identificación con la naturaleza que yo sólo conocía en América existió de
forma palpable en Europa y éramos nosotras las guardianas de esas creencias.
Soñé con
Morgana, vi en ella ternura, amor, fuerza, odio, magia… ¡quién lo diría!
Morgana, la malvada bruja. El ejemplo universal de la mujer que pervierte y
destruye al hombre honorable y justo (algo parecido a Adán y Eva, pero con más “malas
artes” y brujería femeninas).
Devolví los
libros, no sin antes declarar a mi amiga nuevamente amor incondicional por
abrirme los ojos cada día.
He pasado
estos dos años buscando la colección por cada librería que se cruzaba en mi
camino; “descatalogados”, “no se editan desde hace más de 15 años”, eran las
respuestas que encontraba. Y desistí.
Hasta hace dos semanas. Un nuevo proyecto de
pasión por los libros (decir librería sería demasiado simple) que se va abrir
en Santander proponía buscarnos los libros que no encontramos. Y lo intenté.
Dos días después los habían ubicado, no sé dónde. Cuatro tomos con más de 24
años. Joyas paginadas.
Desde ayer
están en mis manos, la misma edición que los de mi amiga, el mismo color
amarillento, el mismo olor a viejo que contiene sabiduría, la misma historia
trasformadora… y anoche no dormí bien pensando en que tal vez sean los suyos

No lo he hecho al estilo que proponían porque no me cuadraba contar esta historia en ningún medio. Me limitaba si lo intentaba con ese objetivo. Y no podía esperar más, hoy era el día para publicarlo
ResponderEliminar¡¡¡Oooohhh!!!... me encantó tu post madre topo, y sobre todo porque conozco a esa persona que "te abrío los ojos". Es una historia que me ha llegado... ¡Tienes ahora los libros!, viejos y descatalogados, y ahora los tienes.
ResponderEliminarEl domingo leí tu post; y através de tu enlace busqué en youtube la peli y la encontré por pedacitos de 9 minutos, me enganché a la historia y me fascinó; todavía no la termino de ver porque la peli no está completa... La música, la fuerza de las sacerdotisas y su relación con la naturaleza... me dan fuerza y hasta me siento una de ellas. Una vez más encuentro el porque me gustan tanto las montañas, los bosques y todo lo que hay en ellas...
=D
Y verás cuando te preste los libros. Porque en la película yo sentí que no estaba del todo bien reflejada la esencia del poder femenino, pero en los libros es muy palpable. Y obviamente, serías una fantástica sacerdotisa protectora de los bichitos en otro contesto
ResponderEliminarContexto :p
Eliminarjajajajajajaja... Sii los quiero, los quiero leer... Y meterme en este mundo.
ResponderEliminarComadres, perdón por haber estado ausente... todavía no escribo ni publico lo de la semana 1, pero leer a la Madre topo me ha motivado mogollón!! Yo también me muero de ganas de leerlos! va a tocar viajar al norte y pegarse un atracón en algún bosque frondoso, con el calor veraniego que se avecina no se me ocurre un plan mejor!!
ResponderEliminarGracias a ambas!!
Besos
Carishina, Madre Topo, al fin he podido escribir y sobre todo publicar. Cari anímate, ojalá te puedas hacer un huequito para que nos compartas tus experiencias con los libros. Y cuando vengas fijo iremos a un bosque para compartirlo.
ResponderEliminarMuchos besos a las dos.