"La escritura permite evocar sensorial, emocional, sensual y afectivamente las cosas y posibilita ir integrando nuevas ideas e interpretaciones intelectuales con nuevas experiencias afectivas acerca de lo relatado. Escribir es un acto de memoria, de indagación casi arqueológica y de invención y ocurrencia instantánea. Convoca la nostalgia y también el placer del pasado o de lo que imaginamos en el horizonte. Ayuda a encontrar lo sublime, lo gracioso y divertido, lo ridículo, lo extraordinario y lo inadvertido. De manera tangible, permite exteriorizar, sacar del interior la experiencia vivida, desdramatizarla y ponderarla, al colocarla fuera de una misma, en el papel. Después de hacerlo, lo que queda dentro ya no es lo mismo. HEMOS CAMBIADO" Marcela Lagarde
"La escritura permite evocar sensorial, emocional, sensual y afectivamente las cosas y posibilita ir integrando nuevas ideas e interpretaciones intelectuales con nuevas experiencias afectivas acerca de lo relatado. Escribir es un acto de memoria, de indagación casi arqueológica y de invención y ocurrencia instantánea. Convoca la nostalgia y también el placer del pasado o de lo que imaginamos en el horizonte. Ayuda a encontrar lo sublime, lo gracioso y divertido, lo ridículo, lo extraordinario y lo inadvertido. De manera tangible, permite exteriorizar, sacar del interior la experiencia vivida, desdramatizarla y ponderarla, al colocarla fuera de una misma, en el papel. Después de hacerlo, lo que queda dentro ya no es lo mismo. HEMOS CAMBIADO"
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